Tres tipos, tres soluciones distintas
Cuando buscas una mampara de ducha, uno de los primeros filtros es el tipo de apertura. Las tres opciones más comunes son la mampara fija, la corredera y la abatible. Cada una tiene ventajas concretas según el espacio, el uso y el presupuesto.
Mampara fija: sencillez y estética al máximo
La mampara fija es la opción más minimalista. Se trata de una hoja de cristal templado sin apertura, fijada directamente a la pared o al plato de ducha. No tiene mecanismos móviles, lo que la hace muy resistente y fácil de limpiar. Es ideal para duchas tipo walk-in o espacios donde la entrada no está justo frente a la mampara.
Mampara corredera: la reina de los baños pequeños
Las mamparas correderas funcionan con dos o más hojas que se deslizan sobre un carril. Su gran ventaja es que no necesitan espacio de barrido, lo que las hace perfectas para baños compactos. Son muy populares en España por su practicidad y precio competitivo. El mantenimiento de los carriles es el único punto a tener en cuenta.
Mampara abatible: comodidad y amplitud de entrada
Las mamparas abatibles tienen una puerta que abre hacia dentro o hacia fuera. Ofrecen una entrada muy cómoda y son fáciles de limpiar al no tener carriles. Necesitan espacio suficiente para el barrido de la puerta, por lo que son más adecuadas para baños de tamaño medio o grande.
¿Cuál elegir?
Si tu baño es pequeño, ve a corredera. Si buscas diseño y tienes una ducha tipo rincón abierto, opta por la fija. Si tienes espacio y quieres comodidad de uso diario, la abatible es tu mejor opción. En totmampara.com tienes los tres tipos disponibles con distintos acabados y medidas.